Panes y Peces

May 31, 2012   //   por Lloyd   //   Blog  //  No Comments

¿Por qué cree que Jesús les mandó a los discípulos a que ellos mismos alimentaran a los cinco mil hombres (más mujeres y niños) en Marcos 6:34-44? Cada vez que leo el relato del milagro de los panes y los peces, siempre me siento mal por los pobres discípulos porque ellos fracasaron en esa prueba. Siempre pienso que ellos no tuvieron suficiente fe como para multiplicar la comida y darles de comer a toda esa gente.

Pero poco a poco he empezado a entender ese evento desde otro punto de vista. Se me hace que el propósito de Jesús en ese evento fue darles un trabajo imposible de lograr para que ellos se dieran cuenta que ellos no podían . . . para que ellos voltearan sus rostros hacia Él admitiendo su debilidad pero declarando su fe en Su poder para resolver la necesidad del momento. Es semejante a la razón que el Apóstol Pablo dio por los Diez Mandamientos. ¿Por qué Dios nos va a dar los Diez Mandamientos, si Él ya sabía que no podríamos cumplirlos? Pablo dijo que la Ley tenía el propósito de frustrarnos (al darnos cuenta que no la podemos cumplir) y forzarnos a mirar en fe hacia Dios para que Él resuelva nuestro problema del pecado. (Gálatas 3:24)

Otro evento semejante se relata en Deuteronomio 1 donde Moisés envió a los 12 espías a reconocer la tierra que Dios les había prometido. Cuando dieron su informe al regresar de su gira, cargados de los productos abundantes de la Tierra Prometida, diez de ellos dieron un reporte muy negativo, no porque no era una tierra prolífera “que fluía con leche y miel”, sino porque había gigantes viviendo allí y las ciudades eran fuertemente fortificadas. Sólo dos de los 12 dijeron “Subamos luego, y tomemos posesión de ella; porque más podremos nosotros que ellos.” (Números 13:30)

Me pregunto cuál hubiera sido el impacto de ese informe minoritario si Caleb y Josué hubieran hablado más sobre lo que Dios podría hacer por ellos que sobre lo que ellos mismos podían hacer. Indudablemente Caleb y Josué tenían mucha más fe en Dios que los otros 10 espías. Pero no supieron expresar esa fe en una forma que animara al pueblo, de una forma que les hiciera recordar todo el poder de Dios que TODOS ellos había presenciado en los milagros en Egipto (milagros que dieron lugar al éxodo) y las grandes obras de Dios en el camino hacia la frontera con la Tierra Prometida.

Moisés trató de razonar con el pueblo, pero sin éxito. En Deuteronomio 1:29-33 Moisés relata lo que les había dicho hacía 40 años:

No se asusten ni les tengan miedo. El Señor su Dios marcha al frente y peleará por ustedes, como vieron que lo hizo en Egipto y en el desierto. Por todo el camino que han recorrido, hasta llegar a este lugar, ustedes han visto cómo el Señor su Dios los ha guiado, como lo hace un padre con su hijo. A pesar de eso, ninguno de ustedes confió en el Señor su Dios, que se adelantaba a ustedes para buscarles dónde acampar. De noche lo hacía con fuego, para que vieran el camino a seguir, y de día los acompañaba con una nube.

Pero el daño del informe negativo de los 10 espías y el informe minoritario débil ya los había desanimado.

Creo que muchas de las situaciones en que Dios nos pone tienen este mismo propósito: darnos la oportunidad de reconocer que nosotros no podemos, pero que ¡ÉL SÍ PUEDE!

El sermón de nuestro pastor, Raudel, el domingo 27 de mayo sobre aprender a descansar en Dios, me hizo recordar todo esto. Creo que muchos de nosotros todavía estamos muy lejos de descansar en Dios.

Durante muchos años de lucha contra la tentación en mi propia vida, mi tendencia fue tratar de resistir la tentación. Pero como mi enfoque estaba en resistir la tentación, casi siempre caía en ella . . . porque todo mi ser estaba enfocado en la TENTACIÓN. Me llevó años en descubrir la verdad de Santiago 4:7-8 “Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros. Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros.” Primero viene someterse y acercarse a Dios . . . y cuando hacemos esto Él se encarga de la tentación y Satanás huye.

Alguien ha dicho “Cuando Satanás toca la puerta de tu corazón, no vayas tú a la puerta, porque eres capaz de decirle, ‘¡Pásale! ¡Pásale!’ Más bien manda a Cristo a la puerta porque Él ni siquiera abrirá la puerta.”

Creo que la mayoría de nuestras derrotas frente a problemas vienen porque tratamos de resolver nuestros problemas nosotros mismos, cuando el plan de Dios es que miremos a Él para resolverlos.  ¿Quiero entonces decir con esto que no debemos hacer nada?  No, pero tenemos que aprender a diferenciar entre dos cosas: descansar en Dios o trabajar como locos para resolver nuestros problemas.  Descansar en Dios implica mirar a Dios para la solución a nuestros problemas.  Trabajar como locos para resolverlos nosotros mismos es lo que normalmente hacemos; sólo cuando eso no funciona, miramos hacia Dios.  El que descansa en Dios casi siempre trabaja.  Si los hebreos en el desierto hubieran descansado en Dios, hubieran marchado de una vez para conquistar la Tierra Prometida (en vez de esperar 40 años).  Casi siempre hubieran peleado, pero hubiera sido porque se daban cuenta de que Dios estaba peleando por ellos . . . y a veces sin ellos.  A veces el descansar en Dios significa acción guiada por Dios, y a veces significa sentarse y ver la obra de Dios a nuestro favor.  La diferencia no tiene que ver con lo que hacemos (acción o pasividad), sino que con actitud (en quién dependemos para la victoria: en nuestras propias fuerzas o en Dios).

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