Diálogos Evangelísticos

El Uso del Diálogo como Técnica Evangelística

No todo el mundo va a asistir a un culto en una iglesia evangélica. De hecho, la gran mayoría a la gente nunca va a escuchar el evangelio si esperamos que vaya a nuestros templos para escucharlo. Tenemos que idear formas innovadoras si queremos alcanzar a personas que tienen otra religión o personas seculares.

Una técnica que hemos usado con mucho éxito ha sido diálogos evangelísticos. Ya sea en un contexto de jóvenes en la playa, con jóvenes en contextos urbanos, con estudiantes universitarios o con adultos, hemos encontrado que el formato de un diálogo abre puertas increíbles para compartir el evangelio.

Hace muchos años un amigo que había vivido en varios países latinoamericanos me dijo, “Hay dos cosas que al latino le encanta: la música y el hablar.” Años más tarde mi pastor y algunos jóvenes estuvimos orando por varios meses sobre cómo alcanzar a jóvenes dominicanos. En ese momento Dios me trajo a la mente ese comentario. En ese contexto dominicano desarrollamos lo que llamamos “Música y Diálogo.¨

El contenido de la clase para esta semana sale del libro que escribimos como resultado de ese experimento, una experiencia que resultó ser una “mina de oro” en cuanto a abrir puertas para el evangelio entre jóvenes.

Pero no se debe pensar que el diálogo es una técnica para alcanzar solamente a jóvenes. Dejando a un lado el elemento de la música y conservando sólo el elemento del diálogo, hemos usado los diálogos evangelísticos con mucho éxito entre personas de todas las edades.

Aunque el formato y el contenido era diferente, Jim Petersen en su libro Evangelización: Un Estilo de Vida utilizó el diálogo en lo que ellos llamaban “estudios abiertos”. En ese caso utilizaron una presentación breve de algún tema expuesto por un experto, seguido por un tiempo de diálogo. En nuestro caso presentamos el tema del diálogo en uno o dos párrafos máximo para luego ir directamente al diálogo. Pero la técnica es la misma: aprovechar un tiempo de diálogo para conocer mejor a las personas no creyentes, escuchar sus opiniones y compartir elementos del evangelio en contextos abiertos y sin presión.

Al estudiar el material de esta semana, favor de mantener una mente abierta y considerar cómo usted podría utilizar diálogos evangelísticos en su ministerio . . . adaptados a su contexto y en un formato que refleje el entorno en que usted ministra . . . pero en fin encontrando una forma de crear espacios en que los no creyentes tengan confianza de expresarse libremente, ser escuchados, y a la vez empezar ellos a escuchar a los cristianos.

 

Póngase en Ambiente

El salón está lleno de sonido . . .

. . . sonido rítmico de una guitarra

. . . sonido quejumbroso de una balada

. . . sonido alegre de una alabanza a Dios

. . . sonido de muchos jóvenes dialogando

 

El salón está lleno de jóvenes . . .

. . . en el piso sentados en alfombras de paja

. . . de pie en el fondo del salón

. . . desde fuera, mirando por las puertas y ventanas

 

El salón está lleno de Dios.

¿De Dios? ¿Podrá ser esto posible? ¿En un cuarto donde se está tocando y cantando la última canción popular de boga?

Sí, Dios está allí porque lo que se ha descrito una noche de Música y Diálogo, un programa auspiciado por un grupo de jóvenes cristianos como una forma de usar el diálogo para evangelizar.

 

¿El local?

. . . el salón social de un templo
. . .una casa particular
. . .una escuela o centro deportivo
. . . un edificio en un centro vacacional

A mitad del programa se divide el grupo grande en pequeños grupos de 4 a 8 personas, estando seguros de que hay por lo menos una persona cristiana en cada grupo. Si es posible se evita que la mayoría de los participantes en cada grupo sean cristianos.

A estos grupos se les da una pregunta para dialogar. En ocasiones es algo que los ayuda a conocerse mejor; a veces tiene que ver con la crisis en el país, o el diálogo trata temas sociales. Pero más a menudo es alguna pregunta que los lleva a enfrentarse con el hombre Jesús de Nazaret y su obra, o con el análisis que él o sus discípulos hicieron del problema del hombre, o con su propia reacción a la fe en Dios. Las reglas del diálogo y ejemplos de ellos aparecen en los Recursos disponibles en este curso.

Los grupos dialogan de unos 20 a 40 minutos, según el interés que haya, y luego, en el caso descrito, se regresa a más música y poesías, aunque existen otras posibilidades para contextos apropiados para el uso del diálogo como técnica evangelística.

El impacto de usar diálogos como una técnica de evangelizar ha sido muy amplio. A las personas cristianas les da valor para testificar. Una vez que se rompa el miedo de las primeras conversaciones, es más fácil compartir no sólo el testimonio personal sino también el evangelio. Después de participar por varias semanas en tales diálogos, las personas cristianas se dan cuenta de que ya no tienen tanto miedo de hablar de su fe.

El tiempo de diálogo provee un ambiente “seguro” porque las reglas del diálogo aseguran respeto y aceptación de cada persona y la oportunidad de presentar sus ideas para que sean consideradas sin el peligro de ser rechazadas desde un primer momento.

Como punto de contacto y una oportunidad abierta para compartir el evangelio, el uso de diálogos es un método de evangelización muy útil. Si los cristianos están entrenados y aprovechan los contactos naturales que tienen durante los diálogos, éstos pueden ser una puerta abierta por la cual muchos no creyentes lleguen a conocer personalmente a Cristo.

 

Viaje Hacia fuera

Sobre una Cuerda Floja

La iglesia camina sobre una cuerda floja entre dos peligros:

  1. adaptarse tanto al mundo que pierde su carácter distintivo como un pueblo santo, separado para Dios; y
  2. separarse tanto del mundo que pierde el contacto natural y la capacidad para comunicarse con un mundo que tiene diferentes valores, gustos e intereses.

Históricamente, la iglesia evangélica en América Latina, cuando ha perdido su balance, opta por el segundo de los peligros.

 

Los Grupos Cerrados

No es raro encontrar que las organizaciones (grupos pequeños) de nuestras iglesias caen en el error de convertirse en un grupo cerrado que planifica programas para ellos mismos. Quizá en varios momentos intentaron organizar programas para alcanzar a personas no creyentes, pero al darse cuenta de que en la mayoría de las veces no lograron atraerlos a sus reuniones, optan por concentrarse sobre las necesidades de los que sí asisten: las personas creyentes. Por lo regular la única solución que encuentran es intensificar su entrenamiento en la evangelización, creyendo que una vez que estén bien preparados en este campo, será natural alcanzar a los no cristianos.

Se requiere de un cambio fundamental en el modo de pensar de los miembros de nuestras iglesias. Hace un tiempo cuando los jóvenes de una iglesia invitaron al coro del Centro donde yo ministraba a cantar en un culto de su iglesia, les hablé de que el propósito del coro era testificar de Cristo a no creyentes. Les sugerí: “¿No sería bueno que el coro cantara en el parque que está frente al templo de la iglesia? Sé que siempre hay un grupo de jóvenes no cristianos en ese parque.” Lo que no les dije era que me daba cuenta también de que casi nunca había gente no cristiana en sus cultos. Por esa razón quería que el coro cantara en el parque.

Les sugerí esa idea a tres diferentes líderes de la iglesia y la respuesta siempre fue la misma: ¡¡Oh, pero esa gente del parque es medio agresiva! ¿Llevar nuestro culto allá donde están ellos? La verdad, no creo que a la gente de nuestra iglesia les guste la idea.”

Este es el problema que enfrentamos. Creemos que la iglesia debe permanecer dentro de sus cuatro paredes y ministrar a los que se nos acercan. Puesto que los no cristianos no frecuentan nuestros cultos, nos concentramos en profundizar nuestra propia espiritualidad, pensando en que algún día como por arte de magia, llegaremos al punto de extendernos naturalmente en testimonio a los de afuera. Pero entre tanto . . . NOSOTROS.

 

Romper “nudos”

Lo que hace falta es algo como lo que está ocurriendo en esa misma iglesia mencionada anteriormente. Con un nuevo pastor y con nuevos líderes ha empezado a celebrar algunas de las reuniones en ese parque, y varios de ellos están empezando grupos de investigación y diálogo sobre Jesucristo en sus propios hogares con sus vecinos.

Cuando volvemos nuestra vista hacia fuera, descubrimos algo que muchos de nosotros no habíamos notado antes, especialmente si nos criamos “en el evangelio” o si hace varios años que entregamos nuestras vidas a Cristo. Descubrimos que lo que nos gusta a nosotros no es necesariamente lo que le gusta al “pagano” de nuestro barrio. No podemos anunciar un tema sobre “El Concepto Premileniar de la Segunda Venida”, y esperar que se llene el auditorio del templo de no cristianos. Ni tampoco son atraídos por programas sobre “Por Qué No Fumar, Bailar ni Tomar”.

Será necesario estudiar al grupo que queremos alcanzar para saber cuáles son sus intereses. Necesitamos hacernos parte de su mundo antes de pedirles que se hagan parte del nuestro. Nosotros somos los que tenemos el propósito y el deseo de hacernos amigos de ellos – y esto nos debe motivar. Como dice el Apóstol Pablo: A todos me he hecho de todo, para que de todos modos salve a algunos.” (I Corintios 9:22)

Muchos líderes no se sienten muy cómodos con tratar de animar a sus miembros a alcanzar al mundo no cristiano por medio de meterse dentro de él. Prefieren que la evangelización se haga en su propio terreno, no en el mundo amenazante del pagano. Temen perder a sus miembros en ese mundo. ¡Qué cómodo sería si fuera posible siempre esperar dentro de la seguridad del ambiente cristiano! Pero la luz no alumbra a menos que se meta en la oscuridad.

 

Entrar en el Mundo del Inconverso

Entrar en el mundo del inconverso no implica comprometer las convicciones cristianas que tenemos. Hay mucho terreno común y sano en que podemos participar y gozarnos juntos con el inconverso, si estamos dispuestos a aguantar un poco sus actitudes y conversaciones no cristianas. Al principio ellos no tienen por qué hacerse parte de nuestro mundo. Sólo cuando somos sus amigos, hablamos su lenguaje, cuando participamos juntos en cosas que les gustan, sólo entonces serán motivados a investigar nuestro mundo.

La mayoría de la gente no evangélica tiene un concepto tan errado de lo que es ser “evangélico” que no quieren nada con ese estilo de vida. Pero he encontrado que cuando hay personas cristianas que saben disfrutar y gozar la vida, que toman la molestia de buscar y hacerse amigos de los no creyentes, estos, poco a poco van descubriendo que el creyente tiene una calidad de vida que les es muy atractiva.

Tomando todo esto en cuenta, tenemos que empezar por planificar una estrategia que atraiga al no creyente.

 

Piense en “Pequeño”, no en “Grande”

Existe un problema: ¡se piensa en términos demasiado grandes! Siempre se quiere trabajar únicamente con grupos grandes. El líder siempre quiere hacerle su presentación al grupo entero. Sabe expresarse bien y sabe defender sus creencias ante cualquier ataque. La mentalidad de grupos grandes lo lleva a pensar: “es mejor dirigir a todo el grupo uno mismo porque esa persona no creyente puede causar problemas y yo puedo contestar mejor las preguntas”. No se atreve a usar grupos pequeños porque por preparados que estén los líderes de discusión, nunca están tan preparados como el líder. Pero nos olvidamos de varios puntos:

Los Grupos Pequeños Ofrecen Más Participación En la mayoría de las actividades de nuestras iglesias la interacción de personas se puede representar así:

 

Forma tradicional

Prácticamente la única participación que tiene la mayoría de los presentes es la de escuchar. El líder hace y dice todo. Cuando abre el programa para preguntas o discusión, son los más extrovertidos y agresivos los que contribuyen con algo. muchos, si es que no son tímidos, por lo menos no se sienten con tanta libertad para expresar su punto de vista o desafiar el punto de vista de otro.

Hace falta que estructuremos, por lo menos una parte de las actividades, de tal forma que la interacción de los presentes parezca más de la siguiente manera:

 

Más participación

Los Grupos Pequeños Facilitan Que Todos Expresen Sus Opiniones

Cuando se quita la figura de autoridad (un líder reconocido) se sueltan las lenguas. Cuando se les comunica a las personas que se les respetarán sus opiniones, cuando se habla de dialogar en vez de enseñar, la gente tiende a expresarse con mayor libertad. En un grupo reducido no les da tanto miedo expresarse. También, mientras que en un grupo grande la persona tímida no siente necesidad de compartir, en un grupo pequeño se le pide su opinión y se le anima a contribuir al grupo. En la estructura del pequeño grupo, no es tan difícil mantener el interés de los integrantes porque están participando activamente en el programa, no sólo permanecen pasivos.

Los Grupos Pequeños Evitan Arruinarlo Todo

Cuando se trata de personas no creyentes, especialmente si son jóvenes, muchas veces es común encontrarse con personas antagónicas y agresivas. Una persona así puede arruinar para los demás presentes lo que pudo haber sido una experiencia agradable. A veces, si el líder no sabe enfrentar a un crítico agresivo, se puede destruir todo lo que uno está tratando de lograr. Pero si el grupo está dividido en pequeños grupos (muchas veces con los amigos del antagonista en otros grupos), lo más que se puede arruinar es un solo grupo de cinco o siete personas. Los demás grupos están libres para desarrollar su diálogo sin problemas.

En cierta ocasión, cuando estábamos evangelizando en la playa con un grupo de jóvenes cristianos, dos jóvenes marxistas entraron al grupo con el propósito de destrozar la reunión con sus preguntas y comentarios. Me di cuenta de que algo andaba mal esa noche por el contenido de algunas de las declamaciones y las canciones de protesta. Pero no fue sino hasta después que supe lo que estaba pasando.

Cuando dividimos a los asistentes en pequeños grupos para dialogar, los dos jóvenes encontraron su audiencia reducida a diez personas. Las demás 240 personas presentes encontraron su tiempo de diálogo interesante e iluminador, y lo disfrutaron. La pobre joven que dirigía el grupo con los marxistas estaba tan confundida que se encontraba a punto de llorar, pero a los demás grupos les fue bien. Sin embargo, ella tuvo la sabiduría de invitarlos a que pasaran al otro día por la casa donde estábamos para hablar conmigo. Pasaron al día siguiente y después de un mes y medio de estudiar la Biblia conmigo, los dos aceptaron a Cristo.

A veces es mejor sacrificar a un grupo de diez personas para salvar la noche para 240. Y si los líderes de grupo tienen algo de entrenamiento, pueden aún lograr algo con personas completamente antagónicas, aun cuando no pueden contestar todas sus críticas.

 

Los Grupos Pequeños Evitan Ambientes Autoritarios

Sin querer hacerlo, muchas veces los líderes tienden a comunicar un ambiente autoritario. Hay una diferencia entre hablar con autoridad y ser autoritario. Uno que tiene autoridad no tiene que ser autoritario en su forma de actuar porque su autoridad convence por sí sola. Una persona autoritaria es quien trata de imponer sus puntos de vista sobre los demás.

Las personas captan muy rápidamente una actitud autoritaria de parte de un orador o líder, y reaccionan en contra de esa posición. La iglesia, desgraciadamente, tiene un larga historia de ser autoritaria en su postura y contacto con el mundo no creyente.

Uno no tiene que sacrificar nada de su autoridad para ser más flexible ante personas no cristianas. Aunque la persona no cristiana no lo acepte, la Biblia tiene autoridad, y no necesita de nuestra defensa. Nuestra tarea no es tratar de defender su autoridad, sino usarla. No debemos tener miedo de que otros presenten sus creencias.

Uno no tiene que abandonar la convicción plena de que una relación personal con Cristo es la única solución al problema del hombre. Para convivir en un ambiente informal y escuchar lo que otra persona dice sobre el tema, debemos respetarle no importa sus creencias. Y debemos evaluar nuestra postura a la luz de lo que ella diga al igual que ayudarle a evaluar su postura a la luz de lo que nosotros decimos, porque sólo así será posible el diálogo.

Hay un secreto que tenemos: Nosotros sabemos que lo que la Biblia dice en cuanto al hombre, su problema y la solución que Dios ofrece es verdad; por lo tanto, podemos proponer el diálogo en un ambiente de respeto mutuo. Si el no creyente nota una actitud autoritaria, no va a ser franco y abierto y no nos va a escuchar. Pero si nota que lo escuchamos, es probable que nos escuchará a nosotros . . . y allí está el secreto. Porque lo que el creyente comparte no es en realidad una idea cualquiera como las tantas que los no creyentes nos recomiendan. Lo que el creyente comparte es la Palabra de Dios, la Verdad, que es “viva y eficaz y más cortante que toda espada de dos filos que penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón.” (Hebreos 4:2)

Lo que el no creyente ignora es que sus opiniones no tienen poder, pero las del creyente son poder de Dios para rehacer al hombre. Y una vez que él permite que la Palabra de Dios entre, no podrá escaparse del trabajo del Espíritu Santo en su corazón.

El uso de pequeños grupos de diálogo remueve la figura de autoridad, al orador o al líder. Esto no quiere decir que se pierde la autoridad, porque lo que van a compartir los creyentes durante el diálogo, es autoridad.

Hay que reconocer que no todo lo que el cristiano quiere comunicarles a otros se comunica mejor en un ambiente informal de diálogo. A veces la conferencia, el sermón u otra forma como el panel es necesario, y a veces se requiere una figura autoritativa . . . pero nunca autoritaria. En ocasiones se puede usar una combinación de diálogo y la figura de autoridad, terminando el tiempo de diálogo con una declaración de la postura bíblica dada por el que está dirigiendo.

Un Documento PDF de Muchos Diálogos Que Usamos se puede Bajar

 

Tomado del libro Diálogos Evangelísticos
por Lloyd y Wilma Mann
Casa Bautista de Publicaciones

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