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Lucha Interna

Oct 28, 2013   //   by Lloyd   //   Blog, Consejería, Discipulado  //  No Comments

Ayer, una persona, se me acercó después del mensaje, y me dio permiso para compartir nuestra conversación sin revelar su identidad. Creo que el diálogo entre nosotros es algo que todos necesitamos oír, ya que revela nuestras propias luchas internas con el evangelio. Por favor lea este correo en su totalidad.

 

Esta persona se me acercó y me dijo:

“Me es difícil creer que el amor de Dios por mi NO tiene nada que ver con mi desempeño. Yo me siento culpable todas las semanas de no buscar a Dios como debería. Sé que Dios me mira, sé que sabe lo que hago y lo que no hago, es por eso que no puedo creer que él me ame tanto como tu dices, ¿cómo me puede amar si no le busco?”

 

Esta persona tiene una lucha interna al igual que todos nosotros. Está luchando con la gracia y con la obras. No es menos cierto que “la fe sin obra es muerta,” pero cuando se trata de nuestra salvación, NO hay una onza de obra que nosotros traigamos a la mesa excepto nuestro pecado, lo que nos hace necesitados de gracia en primer lugar.

 

La fe sin obra es muerta porque cuando Dios te regala fe enÉl, esa fe NO viene sola, o sea, cuando Dios abre tus ojos a quien Él es, quien tú eres, y lo que Él hizo por ti aun conociéndote, eso te enamora de él, y naturalmente de ese amor destilan buenas obras de ti. Pero no nos podemos dar mérito alguno ni aun por esas buenas obras, ya que es el amor y la gracia de Dios quien las causa, y las determina (Ef. 2:10). Además, el hecho de que tienes fe en Dios, fue un regalo de Dios también. No hay absolutamente nada de lo que podamos presumir.

 

Es precisamente esta una de las razones por la cual el evangelio nos parece tan ofensivo, porque nos gusta presumir, queremos gloria propia, queremos tener que ver con todo lo bueno para hincharnos de orgullo, creemos que nuestra gloria es exquisita, sin embargo somos mortales, como dice Apocalipsis 3, “no sabes que eres desventurado, miserable, pobre, ciego y estás desnudo,” estamos tan equivocados, y precisamente por esto Jesús vino, porque estábamos perdidos y engañados en nuestras propias conclusiones, y aun estando equivocados, tenemos la audacia desafiante de cuestionar el evangelio. ¡Que tonto somos! “Acaso le podrá decir la vasija al alfarero ¿qué haces?”

 

Cuando pienso en nuestra rebeldía, pienso, “No sé porque Cristo vino por nosotros,” pero decir esto me prueba que Él ama como nadie. Si yo fuera Dios, yo no hubiera tenido misericordia de Raudel, ni por el resto de una humanidad arrogante. (que bueno que no soy Dios) 🙂 NO estamos aquí para cuestionar el amor de Dios, Él es Dios y Él hace lo queÉl desea, y Él deseó amarnos incondicionalmente. No estamos supuestos a cuestionar Su amor, sino mas bien a quedar perplejos por ese amor.

 

Sin más demora aquí el diálogo entre esa persona que se me acercó ayer después del mensaje. Su primera declaración fue esta:

“Me es difícil creer que el amor de Dios por mi NO tiene nada que ver con mi desempeño. Yo me siento culpable todas las semanas de no buscar a Dios como debería. Sé que Dios me mira, sé que sabe lo que hago y lo que no hago, es por eso que no puede creer que el me ame tanto como tu dices, ¿cómo me puede amar si no le busco?”

Después de escuchar detalladamente, yo le pregunté a esta persona, “dime sinceramente, cuando oras y lees la Biblia regularmente esa semana, ¿te sientes amada(o) por Dios? ¿te sientes como validada(o) esas semanas que has podido buscar a Dios?” La persona me respondió – “Si, esas semanas me siento bien, validada(o), amada(o)”.

Yo respondí – ¿Has notado que entonces hay un parámetro donde sólo te sientes amada(o) por Dios cuando tu tienes un “buen” desempeño?

 

Esta persona se quedó sin palabras al analizar la verdad detrás de esa pregunta. Que su obediencia se trataba de el/ella, que el/ella solo se podía sentir amado(a) cuando “cumplía”, o sea, que el o ellla tenia que ser parte de la razón del porque Dios lo(a) amaba. En otras palabras, el centro de su vida es el/ella, es difícil para el o ella creer que Dios le amó simplemente porque Dios quiso amarlo(a) y NOpor nada que el/ella pudiera haber hecho. Es difícil para esta persona creer esto porque esta es una verdad a la cual nos humillamos, y humillarnos es lo menos que deseamos, porque como dije en el mensaje, naturalmente somos rebeldes. Pero esto no es un problema de el/ella, es uno que tenemos TODOS nosotros.

 

Al esta persona escudriñar su mente y corazón a la luz de las verdades del evangelio, se quedó pensativa(o), y después me expresó su segunda declaración:

“El evangelio suena demasiado bueno como para ser cierto”.

 

A lo cual yo respondí, (con otra pregunta :), le pregunté, “¿Qué revela esa declaración? ¿Qué te dice esa declaración de tu lucha interna frente a la verdad del evangelio?”

Esta persona respondió – “Que mi problema es que NO quiero creerlo.”

A lo cual yo añadí – Exactamente. El problema NO es el evangelio, ni el amor de Dios. Dios SI te ama así de grande. Y sabes que (le dije), precisamente el miedo que te impulsa a buscar a Dios, el cual obviamente NO es un buen motivador porque admites que no lo buscas, Dios quita ese miedo con Su amor. Y por primera vez en tu vida encuentras descanso y la motivación correcta para amar y buscar a Dios.

Pero NO olvides que el amor de Dios por nosotros NO tuvo nada que ver con nuestro amor por Él. Él nos amó porque quiso, increíble pero cierto. “Aun siendo nosotros pecadores, Cristo murió por nosotros.” “En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó y envió a su Hijo para que fuera ofrecido como sacrificio por el perdón de nuestros pecados.” (1 Juan 4:10)

 

Iglesia, como decía en el mensaje, estamos muertos, y no podemos hacer nada por nosotros mismos. Pero Dios, que es rico en misericordia, hizo por nosotros en Cristo lo que nosotros nunca podremos hacer por nosotros mismos. No seas más el héroe de tu vida, somos pésimos héroes, hay un héroe mejor, Cristo Jesús. Y vivir para Su gloria satisface mucho más que vivir para la nuestra. Si creyéramos en el amor de Dios por nosotros, nos enamoraríamos de El, al punto que le entregáramos toda nuestra vida y quedarías libres de tus temores y arrogancia.

 

Y cuando se trata de “hacer más por Dios,” imposible hacerlo desinteresadamente y para la gloria de Dios sin primero vivir capturados por lo que Él hizo por nosotros.  Mire a los discípulos en Hechos, dieron sus vidas por Jesús, cautivados por el evangelio de nuestro Señor Jesucristo.

 

Espero esto le haya servido de ayuda, o por lo menos, que te ayude a seguir luchando con las verdades del evangelio.

Que tengan una linda semana, nos vemos el domingo a las 11AM.

 

Consejería Bíblica y los Grupos Pequeños

Dec 2, 2011   //   by Lloyd   //   Blog, Consejería, Grupos Pequeños  //  No Comments

Parte 1: Donde la Consejería Bíblica Se Cruza con los Grupos Pequeños
Brad Hambrick

Nota: Éste es el primero de una serie de artículos escritos por consejeros bíblicos sobre la forma en que el ministerio de grupos pequeños (estudios bíblicos) y el ministerio de consejería bíblica se intersecan. Hoy aprendemos de Brad Hambrick y Spence Shelton de la Iglesia Summit en Raleigh-Durham, NC.

Intersección Deliberado

¿Dónde se intersecan los grupos pequeños y la consejería en la Iglesia Summit? En la Iglesia Summit dividimos nuestros ministerios en “equipos” y la consejería es parte del equipo de los grupos pequeños, así que es nuestro deseo que se crucen frecuentemente, dinámica, práctica y orgánicamente.

De hecho, consideramos que una de las tareas muy importantes del Pastor de Consejería es la de equipar a los líderes y a los miembros de los grupos pequeños en cómo cuidarse mutuamente en el cuerpo de Cristo. A continuación explicaremos lo que queremos decir con esto.

Creando Estructuras que Calcen con la Estrategia
Antes de continuar, debemos decir que los grupos pequeños son el eje de ministerio aquí en la Iglesia Summit. Con esto queremos decir que organizamos estratégicamente a nuestra iglesia para que las personas participen en grupos pequeños, donde son movilizadas para ministrarse mutuamente y para ministrar en la comunidad. Ésta es la estrategia que hemos escogido para crear un “próximo paso” para los que no tienen mucha conexión en la iglesia, para que empiecen a participar activamente en la vida de la iglesia.

Al poner tanto énfasis en los grupos pequeños, esto implica la importancia de considerar seriamente cómo estructuramos nuestra labor de desarrollar, apoyar y equipar a estos grupos pequeños. Una de las habilidades centrales de un líder de un grupo pequeño es su habilidad de guiar con amor a personas que estén en medio de los altibajos de la vida y que sepa hacerlo fundamentado(a) en las Escrituras. En este sentido, la mayoría de la consejería que ocurre en nuestra iglesia ocurre en estos grupos pequeños. (Llamamos a este tipo de cuidado “de unos-a-otros”, término que explicamos a continuación.) Así que los grupos pequeños se convierten en grupos de apoyo y de cuidado pastoral. Combinamos los grupos pequeños con el equipo de consejería porque hacerlo refleja la realidad de lo que ocurre en nuestra congregación.

Unimos estos dos ministerios porque refleja la centralidad del ministerio de consejería y pone su experiencia en la sala de los hogares de la Iglesia Summit. Agradecemos a Dios que Él ha hecho esto y creemos que en el futuro veremos aún mayores resultados.

El resto de este artículo analizará la relación entre los grupos pequeños y la consejería, a la vez que reconocemos que nuestros grupos pequeños también se intersecan con muchos otros ministerios de la iglesia.

¿Cómo Se Ve?

Nuestros esfuerzos por hacer que esto sea una realidad empiezan con definir cuatro niveles de ministerio bíblico en un contexto de “uno-a-uno” en nuestra iglesia:

  • Aconsejarse
  • Pastorearse
  • Mentorearse
  • De Unos-a-Otros

Estos niveles progresan de la interacción formal con una persona altamente entrenada hasta los niveles más informales de interactuar con quienes comparten su vida.

Nuestro deseo es que los cuatro niveles de cuidado contengan el mismo ADN centrado en el evangelio, con diferentes grados de pericia, confidencialidad y disponibilidad. El ministerio de consejería de la iglesia intenta reforzar e implementar este ADN en los cuatro niveles por medio de nuestro ministerio de seminarios.

Ofrecemos seminarios sobre diversos temas. Cada seminario se hace disponible en videos breves acompañados por un manual para el estudio en grupos pequeños, o para que una persona (un mentor) los use con otra persona a nivel individual. Los últimos dos seminarios fueron “Cómo Superar el Enojo” y “Cómo Enfrentar el Dolor (emocional)”. Estos seminarios están disponibles (en inglés) en nuestro sitio web bajo “Recursos/Seminarios”. Los ponemos a la disposición de todos con estos propósitos en mente:

  • De Unos-A-Otros: Para entrenar a los líderes de grupos pequeños en cómo “pastorear” a los miembros de su grupo.
  • De Unos-A-Otros: Para proveer material currícular que los grupos pequeños pueden estudiar.
  • De Unos-A-Otros: Para que los grupos pequeños tengan herramientas para cuidarse los unos a los otros.
  • Para Mentores: Para iniciar grupos de apoyo de corto plazo, dirigidos por mentores laicos (los llamamos “Grupos de Liberación”) que preparan a personas para hacer la transición a grupos pequeños regulares.
  • Pastorear: Para proveer a nuestros pastores recursos de calidad sobre temas que los preparen a pastorear con más confianza a personas y que los ayuden a integrar a estas personas en los grupos pequeños regulares.
  • Consejería: (Todavía en desarrollo.) Para proveer un material estructurado para que nuestros pasantes en consejería que nos llegan del Seminario Teológico Bautista Southeastern obtengan experiencia. Esto también proveerá más personas que pueden aconsejar personalmente a miembros de nuestra iglesia y comunidad.

De este resumen, debe ser obvio que todo lo que hace el ministerio de consejería está diseñado para equipar a nuestros líderes de grupos pequeños y para crear un camino natural para las personas que reciben consejería (ya sea que la reciben de un mentor, un pastor, o un consejero) se integren a algún grupo pequeño. Sin los grupos pequeños, nuestro ministerio de consejería tendría que buscar una forma de reemplazar a la iglesia por medio de alguna relación terapéutica o abandonar a esas personas al mismo aislamiento que permitió que sus luchas crecieran hasta el punto de dominar toda su vida. En combinación con los grupos pequeños, nuestro ministerio de consejería puede ayudar a las personas a encontrar una forma de superar la crisis que enfrentan y dirigirlas a un grupo pequeño que promueva relaciones saludables y propósitos bíblicos.

Equipando a los Santos

Al combinar el ministerio de consejería con el de los grupos pequeños y al canalizar los recursos que desarrollamos hacia la vida en comunidad de los grupos pequeños, estamos desarrollando una atmósfera en que los líderes equipados entiendan los recursos que la iglesia provee. A los líderes los ayuda a entender cómo apoyar a los miembros de su grupo en sus luchas, aún cuando los líderes sienten que esas luchas superan lo que ellos mismos pueden manejar.

Como es de esperar, este resumen suena mucho mejor de lo que es actualmente la realidad. Todavía estamos aprendiendo cómo coordinar los varios aspectos de este plan. Nuestra colaboración entre el ministerio de grupos pequeños y el de la consejería es algo que ha surgido en los últimos 10 meses. Pero nos emociona los frutos iniciales que vemos y la confianza que va creciendo en los miembros de que ellos pueden ayudarse mutuamente y de que la consejería puede ser un instrumento para alcanzar a nuestra comunidad (ya que por su diseño este plan coloca a los no creyentes en un camino directo hacia su integración a algún grupo pequeño).

Summit en Español

Servicios los domingos a las 10:45 a.m. en:

2415 Presidential Dr.
Durham, NC 27703

(919) 383-7100
Atención en Español (lunes a viernes): (919) 354-6050

Servicios los domingos a las 2:30 p.m. en:

5808 Departure Dr
Raleigh, NC 27616

(919) 670-3276